Hoy es San Valentín, y aunque todavía estamos en esa etapa
en la que todo se va descubriendo poco a poco,
me pareció un buen momento para escribirte.
No porque haya grandes promesas,
ni palabras demasiado grandes,
sino porque hay algo bonito
en lo que está empezando.
Me gusta cómo hablamos,
la calma que se siente al compartir tiempo,
y esas pequeñas cosas que, sin darnos cuenta,
se vuelven especiales.
No sé qué forma tendrá esto más adelante,
y está bien así.
Por ahora, me basta con decir
que me agrada conocerte
y que disfruto este comienzo contigo.
Hoy solo quería desearte
un San Valentín bonito.